jueves, 21 de junio de 2018



MIRAR A LOS POBRES CON LA MIRADA DE DIOS

Pbro. Ángel Yvan Rodríguez Pineda





            Los cristianos consecuentes, debemos abrazar con mucho amor a todos aquellos que viven afligidos por la falta de de recursos económicos. Si somos indiferentes con los pobres, especialmente con lo que han nacido en condiciones humildes, tal como nació Jesús, no podemos decir que sentimos o conocemos que es la palabra caridad.
            En efecto, la honestidad pura en expresar el amor a Dios por sobre toda las cosas y el amor al prójimo, no es tal si despreciamos a los pobres. La desidia frente a la pobreza, es irreverencia a Dios.
            No existe mayor infidelidad a los Evangelios, que el no mirar y sentir a la pobreza con amor, respeto, solidaridad y preocupación por ella. Llamamos a Dios como Padre, porque somos hermanos de todos los hombres, nos llamamos cristianos porque somos seguidores de Jesucristo, entonces nos debemos sentir llamados a estar junto a todos los que necesitan, nos sentimos obligados a ayudar a los pobres y en forma permanente, como si fuera parte de nuestra tarea diaria, en otras palabras haciendo de esta ayuda nuestra misión.
            Son variadas las formas de pobreza que existen hoy, son muchos los tipos de desigualdades, como son muchas las formas de ayuda a las cuales podemos recurrir, nuestro punto de partida debe comenzar por el reconocimiento de la realidad actual de la pobreza y de las causas que la originan. Esta condición es necesaria para responder con eficacia al llamado solidario que nos hace Jesús desde el  Evangelio para con nuestros hermanos, el que nos compromete a una sincera voluntad de amar y servir al que sufre.
            La pobreza existe en la misma relación que la falta de solidaridad y la falta de caridad en el corazón de los hombres, y para muchos, preocuparse de la pobreza no deja de ser un discurso que solo busca el beneficio personal. En efecto, hermosas palabras solidarias a los pobres son convincentes para el apoyo político, actitud que avergüenza al hombre como tal. Las crisis y los desequilibrios sociales tienen sus responsables en nuestra sociedad, el desempleo y los ingresos paupérrimos son una clara prueba de ello.
            Basta con conocer la realidad económica de muchos ancianos que reciben pensiones insuficientes, hay que mirarle a los ojos, para darse cuenta como la vida se extingue en tristeza, basta con mirar las viviendas de los marginados para observar como la alegría no es parte de su vida. Así es, como lo único que se necesita, es ver y querer ver, para darse cuenta del aspecto doloroso de pobreza que existe alrededor nuestro y mucho más cercano de lo que podemos imaginar.
            Es tarea de los que estudian las leyes económicas, la creación de bases para terminar o al menos mitigar con el dolor de vivir en la marginalidad y debilidad económica, es tarea de todos aportar ideas para disminuir la pobreza, es compromiso de todo cristiano ser solidario con el hermano necesitado.
            Algo que no podemos negar: la pobreza es una realidad; a los pobres nos los encontramos cada día. Para darse cuenta de esto, solo basta con ampliar la mirada. La gran desigualdad entre las personas, es injusta y perturba la paz.
            El que cree en Dios, el que acepta la Buena Noticia de Jesucristo, no puede cerrar los ojos a esta realidad ni menos darle la espalda y practicar frente a ella la indiferencia. No es digno del hombre vivir una vida de hambre y de falta de oportunidades, Dios no quiere la pobreza, Jesucristo no aprueba que los hombres vivan indignamente, y nos pide que seamos como El, compasivos con los pobres; quien comprende esto, es consecuente con la Buena Noticia, quien es solidario con los pobres, lo es con las enseñanzas de Jesús.
            Jesucristo es la Buena Noticia para los pobres, que duda cabe, Él hizo del amor todas sus enseñanzas, el nos abre el corazón para que seamos solidarios y compartamos lo que tenemos. El se hizo pobre y vivió su pobreza, Él  estuvo disponible para servir a todos los hombres, el llamó bienaventurados a los pobres, y a cuantos quisieran vivir cerca de los pobres y compartir con ellos lo que son y lo que tienen, Él nos enseño a mirar a los pobres con la mirada de Dios, por tanto, si somos sus discípulos, seamos consecuente.
            Entonces no dejemos de lado la misión de justicia y caridad en la tarea de disminuir la pobreza, porque la vida de los hombres será más justa, fraternal y humana, en la medida en que hagamos una realidad nuestro sentido del amor solidario y misericordioso.
            La pobreza, y la marginación que de ella se origina, no es otra cosa, que la falta de amor a los necesitados. La caridad a favor de los más pobres no es algo ajeno a nuestro vivir. Promover acciones para mitigar la pobreza no es cosa de solo algunos o ciertas instituciones. Los cristianos debemos asumir esta responsabilidad, juntos con llevar la Buena Noticia, nos corresponde trabajar para que sea posible que los pobres salgan de su indigna condición humana, y su exclusión de nuestra sociedad.

miércoles, 13 de junio de 2018


EL DESCONTROL HUMANO DE LA IRA

Pbro. Ángel Yvan Rodríguez Pineda




La ira, es el enfado, el enojo, el disgusto, la cólera, todos sentimientos de indignación violentos, es la furia contra algo o alguien, es la peor de las molestias, es el trastorno del enojo.
La ira, no solo produce molestias y heridas a quien la recibe, también mucha pena y es alimento del rencor, por tanto es un estado vergonzoso del hombre, esto es la ira, es una pasión indigna.
¿Es posible no sentir ira?, ¿es posible no enojarse?, tal vez no, ya que esta es una emoción de la naturaleza del hombre, pero no tener control sobre la ira, es algo no solo peligroso, es malo, porque este descontrol da lugar al pecado, a la destrucción de las relaciones entre los hombres, la ira descontrolada da origen a la agresión física y verbal, la ira atenta contra el respeto a nuestro prójimo y contra nosotros mismos.
La ira siempre está acompañada de un lenguaje ofensivo e hiriente, y esta puede producir sentimientos de venganzas, por tanto bajo el estado de cólera puedes ser presa fácil del demonio.
La ira es un sentimiento del hombre, que depende del temperamento de la persona y en muchos caso de los patrones de conducta aprendidos en el seno familiar, está muy influenciado por las experiencias de injusticia, es herencia de asuntos dolorosos nunca resueltos, que llevan implícitas situaciones de pesar y sus consecuencias es la incapacidad de perdonar al prójimo, de perdonarnos a nosotros mismos, es así como produce incapacidad de aceptar la voluntad de Dios.
La falta de tranquilidad en el corazón de los hombres, la impaciencia, el descontrol sobre sí mismo, la negativa a aceptar el punto de vista de los demás, alimenta la ira, por tanto es necesario tener conciencia que cada persona tiene derecho a tener diferentes opiniones, y no dejarse llevar por la ira, especialmente si nuestras opiniones no son consideradas.
La ira atenta contra nuestro prójimo, y si decimos que tenemos que respetar a nuestro prójimo, entonces recordemos que los más cercanos están en nuestra propia familia con quien convivimos y ellos no pueden ser consecuencia de nuestra ira, pero tenemos un prójimo aún mas intimo, y ese habita en nuestro corazón y ese es Jesús, y no podemos descargar nuestra ira sobre nuestro propio cuerpo. Es así como reconozcamos con humildad al Señor que tenemos sentimientos de ira, y solicitemos su ayuda para controlarla, pero no para reprimirla y amargarnos porque no podemos desahogarnos, sino para apartarla o liberarla de forma tal que no les provoquemos daño a otras personas.
No confundamos el control sobre este mal sentimiento con reprimir, porque podríamos acumular resentimientos y esto nos va a impedir que tengamos paz interior, es así como en esta situación, pidamos un buen consejo, acudamos a quien nos pueda ayudar a la paz espiritual, y no dejemos de acudir a nuestro Señor, con humildad y disposición, él  nos comprenderá y nos dará la fuerza que necesitamos para ganarle a esta negativa emoción.
La Ira es uno de los siete pecados capitales. Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser comprendidos en los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a S. Juan Casiano y a S. Gregorio Magno (mor. 31,45). Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Entre ellos soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula, pereza. (CC 1866)
De acuerdo a Santo Tomás (II-II:153:4) “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal”. Entonces, no es la gravedad del vicio en sí mismo que lo torna en capital sino el hecho que da origen a muchos otros pecados. Estos son enumerados por Santo Tomás (I-II:84:4) como vanagloria (orgullo), avaricia, glotonería, lujuria, pereza, envidia, ira. "El necio da rienda suelta a toda su ira, más el sabio al fin la sosiega" (Proverbios 29:11).
Cuando alguien recibe ofensa o insultos muy graves contra la honra o dignidad, se enfrenta a una situación difícil de controlarse. Lo peor es que si no ha dado una respuesta, pierde la tranquilidad hasta el desagravio.
La Ira, provoca una pasión destructora y es la causante de grandes tragedias. En efecto, son irreparables los males que ha provocado un instante de descontrol y cólera.
Son muchas las familias, amigos, vecinos y compañeros de trabajo, que no han sabido controlar la pasión de la ira y hoy se sienten como verdaderos enemigos.
También son mucho los graves errores que se ha cometido en el mundo, motivado por los impulsos de cólera. Muchos llantos y lágrimas han sido provocados por arrebatos incontrolados. Es así, como la ira tiene una gran fuerza destructora.
Nosotros mismo, sabemos en conciencia, como hemos sido arrastrados por el impulso de la cólera, la rabia o la ira. Y luego también hemos sentido en nuestro corazón indignación por no haber sabido dominar esta pasión. Peor no hemos sentido cuando sabiendo lo mala que es, volvemos a ser dominado por ella.
La ira, no solo nos produce enemistarnos con los demás, también nos produce grandes males a nosotros mismo. El pesar de haber experimentado pasiones de ira, no solo nos produce vergüenza, también dolor.
A todos nos sucede, que al observar a dos personas dominada por la pasión de la ira y enceguecida por los arrebatos, nos decimos que incomprensible una obcecación así. Sin embargo, no siempre somos capaces de ayudar a quien la razón no le deja pensar en la torpeza que está cometiendo.

lunes, 5 de marzo de 2018



CUATRO VERBOS PARA UNA EXPERIENCIA
DE RENOVACIÓN EN LA CUARESMA

Pbro. Ángel Yvan Rodríguez Pineda

Integrar.

 Hay en nosotros tendencias, afectos, apegos, que no son malos en sí mismos, pero que a menudo están al servicio del egoísmo. Se trata de realidades que no se deben reprimir sino integrar en el camino del seguimiento. Sugiero, como ejercicio para la cuaresma de este año, que podamos pedirle a alguien cercano que nos ponga por escri­to los aspectos más negativos que ve en nosotros y que con ese papel en la mano intentemos aceptar ese "yo ciego" con amabilidad. Más aún, que comprendamos que nuestra vida es eso, pero es más que eso. Los demás agradecerán la paz que puede surgir.

Purificar.

 Aun las realidades más nobles necesi­tan ser purificadas, Ni el amor, ni la fe, ni la esperanza se dan en nosotros con absoluta transparencia. Por eso necesitamos ir eliminando lastre. A veces esto tiene un matiz pasivo (re­cordemos las purificaciones de que habla Juan de la Cruz). Otras son el resultado de un esfuerzo personal. Propongo que nos ejercitemos en la purificación aceptando algún encar­go del que no resulte una mejora de nuestra imagen. Todos estamos dispuestos a hacer grandes cosas si con ello ganamos prestigio, consideración. Lo que más nos mortifica son los pequeños servicios que nadie va a reconocer. Pero ahí se ejerci­ta nuestra capacidad de entrega. Por eso necesitamos entrenamiento.

Renunciar.

 Hay actitudes y conductas que por su impronta egoísta no son integrables en la vida cristiana. En este caso, la ascesis implica renuncia. Estas renuncias, hechas desde el amor, producen en nosotros una gran libertad para seguir a Jesús. ¿Cabe renunciar por un tiempo al ruido, al consumo desaforado y a la televisión, al celular e internet? El ruido nos impide entrar en nuestro corazón. El consumo nos insensibiliza hacia los demás. La televisión casi siempre nos hace pasivos y comodones. ¿Qué tal un repaso a esto?

Ejercitar.

El crecimiento de la fe y de la vocación no se realiza de manera automática. Es un juego entre la gracia de Dios y su fruto más granado, nuestra libertad. La ascesis es también el ejercicio consciente, metódico y reconciliado de todas las disposiciones que nos permiten vivir con más hondura el seguimiento de Cristo en cada situación. Propongo algo muy simple: empezar al principio de la cuaresma un trabajo manual que nos lleve varias semanas. O sembrar una semilla y acompañar su crecimiento. Tendremos ocasión de ponernos nerviosos, pero también de esperar pacientemente "como el labrador espera que llegue el grano".




martes, 2 de enero de 2018



EPIFANÍA:

 HAGAMOS CRECER LA LUZ




El panorama que nos ofrece este año que empieza, no podemos decir que será  halagüeño. Muchedumbres arrancadas, desplazadas del lugar donde vivían, van por el  mundo en busca de pan, de techo, de trabajo; niños, millones de niños, mueren de hambre,  o a causa de enfermedades que podrían ser curadas: o malviven sin hogar, sin escuela, sin  alegría. Cantidad de gente que sufre por fuera y por dentro: crucificados por la enfermedad,  acorralados por los problemas, la soledad o el rechazo. Muchos -demasiados- puntos de  guerra y de violencia en el mapa del mundo, fuentes permanentes de tragedia, generadores  de espirales de odio...
¿No habrá quien acoja a toda esa gente desarraigada, quien diga alguna vez a esos  niños ¡hijo mío!, quien encuentre una salida para tanto dolor y tanta muerte?  ¡Hay camino! Es la alegre noticia que brota hoy de la Palabra hecha carne. Se ha  encendido una luz en Belén, pequeña aldea de Judá. Un punto de luz, pequeño y casi  escondido al principio, pero que está llamado a crecer, a derramarse por el mundo. Una luz  que va a plantar batalla a todas las angustias del hombre, a todos sus males, hasta a la  misma muerte.
¡Hay salida! Es el grito de nuestra fe, frente a tantas profecías de calamidades que  ensombrecen la aurora de este Año Nuevo.
"Hemos visto salir su estrella, y venimos a adorarlo". Hemos prestado atención a su  llamada y, dejando el calorcito de nuestra cómoda pasividad, hemos andado un largo  camino de preguntas, de cansancios, de ilusión también, de mucha ilusión. Una maravillosa  aventura en la que no ha faltado el sabor triste de la traición, ni el espejismo de otros falsos  caminos, ni la duda, ni el miedo; en la que muchos, rendidos, se han ido quedando en la  cuneta. Unas veces, la estrella nos mantenía en alto la esperanza; otras, cuando la estrella  se escondía, había que aguzar el ingenio, preguntar acá y allá, apretar los dientes y seguir  caminando. Hemos tenido que vencer, todavía, una última tentación: la de sentirnos  decepcionados ante el estilo sencillo y pobre de esa luz descubierta; pero hemos logrado  abrir los ojos de dentro, y reconocer la inmensa fuerza, el todopoderoso amor que se  ocultaba en aquel Niño que, en brazos de su Madre, se nos ofrecía. Y le hemos dado todo  cuanto teníamos.
Más aún, nos hemos puesto a sus órdenes para una misión que ha de llenar el resto de  nuestra vida: la de ser "estrellas", para que otros lo puedan encontrar. Porque esta luz que nace en Belén no es sólo para unos pocos privilegiados. Esta luz  trae ya, desde su humilde principio, el talante inconfundible de la universalidad. "También  los gentiles son coherederos".
Tardará más o menos: dependerá de la resistencia que encuentre en el corazón de los  hombres, de que sean muchos o pocos los que respondan a esa llamada a ser "estrellas"  -misioneros- para otros. Pero algún día, con toda certeza, todos los pueblos de la tierra  levantarán la cabeza: verán, ellos también, que una estrella los llama. Y se pondrán en  camino hacia la luz, hacia la libertad. Sabrán que ha sonado, por fin, la hora de la  esperanza.


viernes, 29 de diciembre de 2017

HORA SANTA
PARA CONSAGRAR EL NUEVO AÑO.

Al terminar un año, es bueno ponernos delante de Dios para agradecer lo que nos ha permitido vivir en el año que termina y consagrar el año nuevo que inicia.
Por lo tanto, en un primer momento será para ver nuestra vida con gratitud, un espacio para tomar conciencia de todo lo vivido y reconocer el paso de Dios en nuestra vida. Como cristianos los hemos vivimos en la Fe y Esperanza, abandonados a  la  infinita Misericordia de nuestro Señor Jesucristo.
Ser agradecidos es una virtud que todo cristiano debe practicar con frecuencia, con esta actitud nos disponemos para este momento de oración.
OFRENDA DE GRATITUD:
Como primer momento de nuestra oración, agradecemos a Dios todo lo que recibimos en este año como regalo de su infinito amor por nosotros.
(En un momento de silencio, hacemos un recuento de todo lo vivido  y se lo presentamos como ofrenda al Señor).
Oración
Gracias por la paz, la alegría, la unión de las personas, gracias por las amistades que gratuitamente nos dan su cariño. Gracias por los logros y éxitos, por la salud. Gracias por el trabajo, el descanso y la diversión, por la ilusión y la compañía, por la esperanza en el día a día.
Señor, aunque me cuesta un poco decirlo, te doy gracias también por la enfermedad, por el fracaso, por la desilusión, la soledad, el dolor y el sufrimiento, gracias por la desesperación, por el llanto, gracias por que a través de ello me doy cuenta que todo esto me acercó más a Ti.  Amén.
Decimos a dos coros el siguiente salmo:
Salmo del Amor de Dios conmigo (versión modificada del salmo 136)
Te doy gracias, Señor,  porque eres bueno,
porque es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Te doy gracias, Señor,  Dios de todo,
porque en todo lo mío  Tú intervienes,
porque es constante y eterno tu amor conmigo.
-Tú haces grandes maravillas:
la potencia del Universo, el misterio de la Vida,
la fuerza del Amor, mi propio ser.....
porque es constante y eterno tu amor con todo  y también conmigo.
-Me sacaste de aquello que un tiempo me hizo esclavo,
con mano tensa y fuerte brazo
como 'tira de uno' aquel que es buen amigo...
porque es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Cuando no tenía fuerzas, me abriste el camino:
pasé y fui salvado por Ti desde la experiencia  del antiguo Egipto
sentí en mi vida una vez más que es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Me llevas al desierto, pero vienes conmigo,
me sacas... y me guías a tu  estilo
haciendo brotar fuera aquello que en mí,  tú pusiste escondido,
pero yo nunca supe porqué  no había podido:
quitaste de muy dentro  "poderes escondidos",
rompiste mis cadenas  y viniste conmigo;
yo, a tientas, descubría porque es constante y eterno tu amor conmigo.
-Tú me das, Señor,  el pan que necesito,
el pan que me da vida y aunque me canso.... ¡Vivo!
Si recuerdo mi historia.... has puesto en cada instante  el pan que necesito.
No me dejes,  ahora que estoy cansado hazme experimentar
que es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Te doy gracias, Señor, de todo corazón, hoy y siempre
porque es constante y eterno tu amor conmigo.
CANTO…….
RECONCILIACIÓN SANADORA
Ahora, en silencio, oremos y pidamos perdón por todo lo que nosotros hemos contribuido, a lo largo de este año, por acción o por omisión, a hacer más dolorosa o difícil la vida de los demás.
(Dejamos un momento de silencio para examinar nuestra conciencia)
Decimos juntos:
Dios omnipotente y misericordioso,
abre mis ojos para que descubra el mal que he hecho;
toca mi corazón, para que, con sinceridad, me convierta a ti.
Restaura en mí tu amor, para que resplandezca en mi vida la imagen de tu Hijo
Absuélveme, Señor, de todos mis pecados.
Concédeme el perdón de mis culpas, para que te sirva con espíritu libre. Amén
Canto:
CONSAGRACIÓN DEL NUEVO AÑO Y BENDICIÓN DE LA FAMILIA
Le pedimos a Dios nos conceda iniciar el año nuevo con un corazón renovado y decidido a vivir como discípulos para que nuestros anhelos y propósitos se hagan realidad.
Escuchamos la Palabra de Dios: Mt. 7,7-12
“Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta.
 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama.
¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan?  ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!  Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas.
Reflexionamos:
¿Qué quiero pedirle al Señor para este nuevo año? ¿Cómo quiero vivirlo?
¿Qué bendiciones deseo para mi familia, amigos, parientes, comunidad, parroquia?
Pidamos al Señor bendiga todos nuestro buenos deseos, nuestros anhelos de seguir caminando en el la búsqueda sincera de su voluntad y en el compromiso por ser fieles discípulos suyo.
(Mientras se lee la siguiente bendición nos podemos inclinar o arrodillar)
·         Que tu visión interior sea transformada para que puedas ver más claramente tu propio viaje con toda la humanidad como un viaje de paz, esperanza y unidad (Nm 24, 15-17;Jn 20, 20).
·         Que Dios Padre que se hace cercano en su Hijo Encarnado sea en quien te puedas apoyar en los momentos débiles y dolorosos. Que conozcas a Dios como tu roca, tu refugio, tu fuerza, tu consuelo y apoyo (Sal 94, 18).
·         Que seas consciente de todos los lugares por los que te llevan tus pies en el nuevo año. Que conozcas qué bellos son los pies del mensajero que anuncia la buena noticia (Is 52,7).
·         Que no tengas miedo a las preguntas que oprimen tu corazón y tu mente. Que las recibas y esperes pacientemente el día en que encontrarán contestación (Mt 11, 3).
·         Que seas el que da la bienvenida con una sonrisa a los que estrechen tu mano y que tus manos se extiendan para abrazar, perdonar, sanar, amar a quien más necesite de tu cariño (Lc 7, 36-50).
·         Que sea tuyo el regalo de la reverencia por todas las cosas creadas. Que te enfrentes con valentía y entusiasmo a la responsabilidad de preservar y cuidar la belleza de la tierra (Sir 42, 15; 43, 33).
·         Que el manantial de la compasión mane profundamente dentro de ti hasta que confortar a los otros, de manera especial al que más sufren (2Cor 1, 3-7).
·         Que te despiertes cada mañana con la acción de gracias en tus labios y en tu corazón, reconociendo que todo es don, que todo es bendición (Sal 138, 1).
·         Que tu amistad con Dios sea fuerte y sana. Que ese amor sea a la vez consuelo y reto mientras luchas por encontrar el camino en el año nuevo (Jn 21, 15-19).
·         Que tu espíritu esté abierto y alerta para descubrir la voluntad de Dios para ti. Que tu oración sea de sabiduría, orientación y profundo entendimiento del camino de Dios para ti, para tu familia, para la comunidad y para el mundo (Lc 1, 26-38).
Que tu vida este año sea un nuevo regalo para Dios y que estén benditos cada uno de sus días. Amen.
(en silencio cada uno ora pidiendo la bendición para cada uno de los miembros de su familia)
PETICIONES:
Querido Dios Hijo, que vienes a nosotros en la fragilidad de un Niño, para que no tengamos miedo acercarnos a ti; te suplicamos y presentamos nuestras y necesidades, escúchalas y atiéndelas según tu voluntad. A cada petición respondemos:
“Escúchanos Señor que confiamos en Ti”…
  Señor te pedimos que ilumines a nuestros gobernantes para que trabajen por la justicia y la paz, sobre todo en aquellos lugares donde actualmente se ha desatado la violencia y la guerra.  Oremos
·         Te pedimos por el Papa, Obispos y Sacerdotes para que renovados por la celebración del misterio de tu Encarnación guíen a nuestra Iglesia conforme a tus enseñanzas a sendas de vida nueva. Oremos
·         Señor te pedimos por las familias para que ante todo lo que lo amenaza, sepamos estrechar los lazos de la unión, el dialogo y el amor.  Oremos
·         Señor te pedimos que ayudes con la luz de tu Espíritu a todos los jóvenes, para que encuentren el Ti el sentido de su vida y por quienes se sienten llamados a ser sacerdotes, religiosos o religiosas no tengan miedo darte una respuesta generosa. Oremos
·         Señor te pedimos de todo corazón por la Paz del mundo entero, que todos los seres humanos vivamos como hermanos en concordia, dialogo, respeto, perdón y amor. Oremos
·         Te pedimos también, por todos nuestros familiares,  amigos  y conocidos que en este año se han adelantado a la casa del Padre, para que gocen ya de la paz eterna al contemplar el rostro de Dios. Oremos
Padre nuestro…
ORACIÓN FINAL:
Señor, que nos has dado vivir un año más en nuestra vida y ahora nos concedes ver nacer un año nuevo, haz que, cuantos confesamos que el tiempo, la historia y la vida son dones tuyos, sepamos aprovechar este nuevo año que pones en nuestras manos para trabajar por la paz, la justicia y la fraternidad, y que sepamos llenarlo de obras de amor a nuestros hermanos, para que así todos descubran que Tú eres nuestro Padre bueno y vivan felices confiando en Ti
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

CANTO: Te doy gracias Jesús (u otro de acción de gracias, o bien un villancico).

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Caminar en la Presencia de Dios

PBRO. ANGEL YVAN RODRIGUEZ P.





Hemos recordado antes que “los caminos del hombre están ante los ojos de Dios” (Proverbios 5:21). En la misma línea de pensamiento, el profeta Jeremías nos dice que los ojos de Dios “están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras” (Jeremías 32:19). Dios toma conocimiento de todo; y él retribuye, según su justo proceder. En cuanto a esto, no olvidemos que los caminos de Dios tienen diversos aspectos, y que su Gracia se mezcla con su gobierno de una manera que nos sobrepasa infinitamente.

Estos pensamientos solemnes podrían conducir al hombre a desear escaparse de la mirada de Dios, lo cual es imposible. David recuerda su experiencia en cuanto a esto (o una supuesta experiencia) en el Salmo 139 (véase v. 7-12). Pero ¡es muy emblemática su conclusión! La encontramos en los primeros y últimos versículos del salmo. David acepta con serenidad, y aun desea, la mirada de Dios en sus caminos. “Oh Dios, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos” (v. 1-3). “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (v. 23-24), es decir en tu camino.



Él conoce mi camino... Mis pies han seguido sus pisadas (Job 23:1-14)
Hubo varios cambios bruscos en las palabras de Job cuando a su despojo y enfermedad se agregaron las declaraciones irreflexivas de sus amigos. En este capítulo 23, cuando respondía a las acusaciones injustas de Elifaz, expresó el deseo de encontrar a Dios, con el fin de exponer “su causa” delante de él (v. 4); pero no lo vio ni “al oriente”, ni “al occidente”, ni “al norte”, ni “al sur” (v. 8-9). No obstante, si no vio a Dios, poseía la certeza de que Dios tenía un perfecto conocimiento de todo lo concerniente a él: “Él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro” (v. 10). Sin duda, había un pensamiento de propia justicia en estas palabras, pero, ¡cuán grande verdad expresó Job aquí, tal vez sin comprender todo su significado! Del crisol de una prueba extraordinaria, efectivamente saldría purificado como el oro, y sería llevado a cargar sobre sí un juicio que nos era de ejemplo. Entonces, su propia justicia haría sitio al horror de sí mismo (compárese con 42:6).
Mientras Job esperaba, sea lo que fuere, quería perseverar en un camino de fidelidad a Dios. “Mis pies han seguido sus pisadas; guardé su camino, y no me aparté” (23:11). ¡Qué notable es todo esto! Job tenía ante sí “las pisadas” de Dios, “el camino” en el cual Dios andaba. Era su modelo. Sus pies deseaban seguir este camino.

Y Job, al manifestar ya algún resultado del trabajo que Dios operaba en él, tomó el lugar de sumisión y de confianza que convenía al hombre ante el Todopoderoso: “Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí” (v. 13-14). Así es también para nosotros. Dios actúa en nosotros según sus planes de gracia y de sabiduría —que tal vez no comprendamos—, y los llevará a cabo por nosotros. 

lunes, 14 de noviembre de 2016

Hidrólisis alcalina nueva alternativa a la cremación




La incineración es un método que día a día cobra mayor fuerza como alternativa a la sepultura tradicional. Datos publicados por la Sociedad de Cremación de Gran Bretaña, señalan que en las sociedades occidentales, la incineración es la fórmula preferida de la mayoría de las personas, respecto a otras culturas como las orientales.
 Sin embargo, el principal inconveniente es que arroja a la atmósfera grandes cantidades de óxidos de carbono, dioxinas y otros contaminantes, además del mercurio volatilizado de los empastes dentales. Aunque suene increíble, la industria funeraria busca fórmulas para minimizar los riesgos de la cremación y nuevas técnicas que reduzcan el impacto medioambiental.
 Hidrólisis alcalina
Una propuesta interesante es la hidrólisis alcalina que consiste en introducir los restos mortales en un cilindro de acero a presión que vierte una mezcla de hidróxido de potasio y agua a 170º C.
 Tras el proceso, cuya duración es de aproximadamente dos horas, el único residuo sólido que queda es una matriz de fosfato cálcico proveniente de los huesos que conserva la forma del esqueleto, pero que al comprimirlo se desmorona y queda reducido a un pequeño montón de sal, mismo que es entregado a los familiares.
 Reciclaje biológico
 Una de las empresas pioneras en este campo es la escocesa Resomation. Sandy Sullivan, su director general, ha señalado que "la biocremación emplea agua en lugar de fuego; es una versión acelerada de la descomposición natural y produce ocho veces menos bióxido de carbono que la cremación con un tercio de la energía.
 Sin emisiones de mercurio (los empastes quedan enteros en el polvo), neutraliza el líquido de embalsamar, destruye cualquier enfermedad (virus y bacterias) y devuelve al ecosistema sólo los bloques orgánicos elementales de la vida.
 Para Sullivan, se trata de un novedoso sistema de disposición humana parecido al que fuera utilizado por la Unión Europea a raíz de la enfermedad de las vacas locas. Cada país, sin embargo, tiene su propia legislación respecto de la aplicación de dicho método en seres humanos.
Método ya probado...
De acuerdo con el director de Resomation, en Estados Unidos, sólo en New Hampshire y Minnesota está aprobado su uso y en este último estado, la Clínica Mayo dispone cada año de unos 100 cuerpos donados a la ciencia, que desde 2005 se reciclan por hidrólisis alcalina.

 En el caso de Europa, Sullivan confía en que el marco legal se adapte; por lo pronto países como Francia, Alemania e Italia ya han mostrado interés.