martes, 27 de diciembre de 2022

 






En el día de los Santos Inocentes el Papa invita a acoger en Jesús el amor de Dios

El tweet del Papa toma inspiración en su Mensaje Navideño 2017, en el que hacía un repaso de cada rincón del mundo donde sufren los niños

 

En el día en que la Iglesia recuerda a los Santos Inocentes, el Papa Francisco lanza una invitación en su cuenta de twitter: «Acojamos en el Niño Jesús el amor de Dios y esforcémonos para hacer que nuestro mundo sea más humano, más digno de los niños de hoy y de mañana».

El tweet del Papa toma inspiración en su Mensaje Navideño 2017, en el cual afirmaba: «mientras el mundo se ve azotado por vientos de guerra y un modelo de desarrollo ya caduco sigue provocando degradación humana, social y ambiental, la Navidad nos invita a recordar la señal del Niño y a que lo reconozcamos en los rostros de los niños, especialmente de aquellos para los que, como Jesús, ‘no hay sitio en la posada’»

Ver a Jesús en los rostros de los niños que sufren

En el Mensaje de 2017, el Romano Pontífice hacía un repaso de cada rincón del mundo donde sufren los niños, visualizando a Jesús en los rostros de los niños en Oriente Medio, en donde «siguen sufriendo por el aumento de las tensiones entre israelíes y palestinos», o los rostros de los niños de Siria, «marcados aún por la guerra que ha ensangrentado ese país en estos años». O los rostros de los niños de Irak, de Yemen, o de África.  Los de todos los niños de las «zonas del mundo donde la paz y la seguridad se ven amenazadas por el peligro de las tensiones y de los nuevos conflictos», o aquellos de los «tantos niños obligados a abandonar sus países, a viajar solos en condiciones inhumanas, siendo fácil presa para los traficantes de personas».

El Evangelio del Día

El Evangelio del día narra: «Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apare­ció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, por­que Herodes va a buscar al niño para matarlo’. José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: ‘Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto’. Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: ‘Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel, que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven’».

 

Comentario al Evangelio

Jesús, desde su nacimiento, fue como una bandera discutida que provocó la adhesión de unos y el rechazo de otros. Herodes, por una parte, y José y María, por otra, encarnan en este relato las dos posturas contrapuestas. La Virgen de Nazaret, aceptando ser su madre, asumió que desde ese momento que toda su vida era relativa a Cristo. Sabía que, a partir de entonces, su existencia estaba en función de aquel de quien era madre. Probablemente, no intuía que el seguimiento de su hijo iba a empezar tan pronto ni que la iba a conducir a un país extranjero.