martes, 2 de enero de 2018



EPIFANÍA:

 HAGAMOS CRECER LA LUZ




El panorama que nos ofrece este año que empieza, no podemos decir que será  halagüeño. Muchedumbres arrancadas, desplazadas del lugar donde vivían, van por el  mundo en busca de pan, de techo, de trabajo; niños, millones de niños, mueren de hambre,  o a causa de enfermedades que podrían ser curadas: o malviven sin hogar, sin escuela, sin  alegría. Cantidad de gente que sufre por fuera y por dentro: crucificados por la enfermedad,  acorralados por los problemas, la soledad o el rechazo. Muchos -demasiados- puntos de  guerra y de violencia en el mapa del mundo, fuentes permanentes de tragedia, generadores  de espirales de odio...
¿No habrá quien acoja a toda esa gente desarraigada, quien diga alguna vez a esos  niños ¡hijo mío!, quien encuentre una salida para tanto dolor y tanta muerte?  ¡Hay camino! Es la alegre noticia que brota hoy de la Palabra hecha carne. Se ha  encendido una luz en Belén, pequeña aldea de Judá. Un punto de luz, pequeño y casi  escondido al principio, pero que está llamado a crecer, a derramarse por el mundo. Una luz  que va a plantar batalla a todas las angustias del hombre, a todos sus males, hasta a la  misma muerte.
¡Hay salida! Es el grito de nuestra fe, frente a tantas profecías de calamidades que  ensombrecen la aurora de este Año Nuevo.
"Hemos visto salir su estrella, y venimos a adorarlo". Hemos prestado atención a su  llamada y, dejando el calorcito de nuestra cómoda pasividad, hemos andado un largo  camino de preguntas, de cansancios, de ilusión también, de mucha ilusión. Una maravillosa  aventura en la que no ha faltado el sabor triste de la traición, ni el espejismo de otros falsos  caminos, ni la duda, ni el miedo; en la que muchos, rendidos, se han ido quedando en la  cuneta. Unas veces, la estrella nos mantenía en alto la esperanza; otras, cuando la estrella  se escondía, había que aguzar el ingenio, preguntar acá y allá, apretar los dientes y seguir  caminando. Hemos tenido que vencer, todavía, una última tentación: la de sentirnos  decepcionados ante el estilo sencillo y pobre de esa luz descubierta; pero hemos logrado  abrir los ojos de dentro, y reconocer la inmensa fuerza, el todopoderoso amor que se  ocultaba en aquel Niño que, en brazos de su Madre, se nos ofrecía. Y le hemos dado todo  cuanto teníamos.
Más aún, nos hemos puesto a sus órdenes para una misión que ha de llenar el resto de  nuestra vida: la de ser "estrellas", para que otros lo puedan encontrar. Porque esta luz que nace en Belén no es sólo para unos pocos privilegiados. Esta luz  trae ya, desde su humilde principio, el talante inconfundible de la universalidad. "También  los gentiles son coherederos".
Tardará más o menos: dependerá de la resistencia que encuentre en el corazón de los  hombres, de que sean muchos o pocos los que respondan a esa llamada a ser "estrellas"  -misioneros- para otros. Pero algún día, con toda certeza, todos los pueblos de la tierra  levantarán la cabeza: verán, ellos también, que una estrella los llama. Y se pondrán en  camino hacia la luz, hacia la libertad. Sabrán que ha sonado, por fin, la hora de la  esperanza.


viernes, 29 de diciembre de 2017

HORA SANTA
PARA CONSAGRAR EL NUEVO AÑO.

Al terminar un año, es bueno ponernos delante de Dios para agradecer lo que nos ha permitido vivir en el año que termina y consagrar el año nuevo que inicia.
Por lo tanto, en un primer momento será para ver nuestra vida con gratitud, un espacio para tomar conciencia de todo lo vivido y reconocer el paso de Dios en nuestra vida. Como cristianos los hemos vivimos en la Fe y Esperanza, abandonados a  la  infinita Misericordia de nuestro Señor Jesucristo.
Ser agradecidos es una virtud que todo cristiano debe practicar con frecuencia, con esta actitud nos disponemos para este momento de oración.
OFRENDA DE GRATITUD:
Como primer momento de nuestra oración, agradecemos a Dios todo lo que recibimos en este año como regalo de su infinito amor por nosotros.
(En un momento de silencio, hacemos un recuento de todo lo vivido  y se lo presentamos como ofrenda al Señor).
Oración
Gracias por la paz, la alegría, la unión de las personas, gracias por las amistades que gratuitamente nos dan su cariño. Gracias por los logros y éxitos, por la salud. Gracias por el trabajo, el descanso y la diversión, por la ilusión y la compañía, por la esperanza en el día a día.
Señor, aunque me cuesta un poco decirlo, te doy gracias también por la enfermedad, por el fracaso, por la desilusión, la soledad, el dolor y el sufrimiento, gracias por la desesperación, por el llanto, gracias por que a través de ello me doy cuenta que todo esto me acercó más a Ti.  Amén.
Decimos a dos coros el siguiente salmo:
Salmo del Amor de Dios conmigo (versión modificada del salmo 136)
Te doy gracias, Señor,  porque eres bueno,
porque es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Te doy gracias, Señor,  Dios de todo,
porque en todo lo mío  Tú intervienes,
porque es constante y eterno tu amor conmigo.
-Tú haces grandes maravillas:
la potencia del Universo, el misterio de la Vida,
la fuerza del Amor, mi propio ser.....
porque es constante y eterno tu amor con todo  y también conmigo.
-Me sacaste de aquello que un tiempo me hizo esclavo,
con mano tensa y fuerte brazo
como 'tira de uno' aquel que es buen amigo...
porque es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Cuando no tenía fuerzas, me abriste el camino:
pasé y fui salvado por Ti desde la experiencia  del antiguo Egipto
sentí en mi vida una vez más que es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Me llevas al desierto, pero vienes conmigo,
me sacas... y me guías a tu  estilo
haciendo brotar fuera aquello que en mí,  tú pusiste escondido,
pero yo nunca supe porqué  no había podido:
quitaste de muy dentro  "poderes escondidos",
rompiste mis cadenas  y viniste conmigo;
yo, a tientas, descubría porque es constante y eterno tu amor conmigo.
-Tú me das, Señor,  el pan que necesito,
el pan que me da vida y aunque me canso.... ¡Vivo!
Si recuerdo mi historia.... has puesto en cada instante  el pan que necesito.
No me dejes,  ahora que estoy cansado hazme experimentar
que es constante y eterno  tu amor conmigo.
-Te doy gracias, Señor, de todo corazón, hoy y siempre
porque es constante y eterno tu amor conmigo.
CANTO…….
RECONCILIACIÓN SANADORA
Ahora, en silencio, oremos y pidamos perdón por todo lo que nosotros hemos contribuido, a lo largo de este año, por acción o por omisión, a hacer más dolorosa o difícil la vida de los demás.
(Dejamos un momento de silencio para examinar nuestra conciencia)
Decimos juntos:
Dios omnipotente y misericordioso,
abre mis ojos para que descubra el mal que he hecho;
toca mi corazón, para que, con sinceridad, me convierta a ti.
Restaura en mí tu amor, para que resplandezca en mi vida la imagen de tu Hijo
Absuélveme, Señor, de todos mis pecados.
Concédeme el perdón de mis culpas, para que te sirva con espíritu libre. Amén
Canto:
CONSAGRACIÓN DEL NUEVO AÑO Y BENDICIÓN DE LA FAMILIA
Le pedimos a Dios nos conceda iniciar el año nuevo con un corazón renovado y decidido a vivir como discípulos para que nuestros anhelos y propósitos se hagan realidad.
Escuchamos la Palabra de Dios: Mt. 7,7-12
“Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta.
 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama.
¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan?  ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!  Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas.
Reflexionamos:
¿Qué quiero pedirle al Señor para este nuevo año? ¿Cómo quiero vivirlo?
¿Qué bendiciones deseo para mi familia, amigos, parientes, comunidad, parroquia?
Pidamos al Señor bendiga todos nuestro buenos deseos, nuestros anhelos de seguir caminando en el la búsqueda sincera de su voluntad y en el compromiso por ser fieles discípulos suyo.
(Mientras se lee la siguiente bendición nos podemos inclinar o arrodillar)
·         Que tu visión interior sea transformada para que puedas ver más claramente tu propio viaje con toda la humanidad como un viaje de paz, esperanza y unidad (Nm 24, 15-17;Jn 20, 20).
·         Que Dios Padre que se hace cercano en su Hijo Encarnado sea en quien te puedas apoyar en los momentos débiles y dolorosos. Que conozcas a Dios como tu roca, tu refugio, tu fuerza, tu consuelo y apoyo (Sal 94, 18).
·         Que seas consciente de todos los lugares por los que te llevan tus pies en el nuevo año. Que conozcas qué bellos son los pies del mensajero que anuncia la buena noticia (Is 52,7).
·         Que no tengas miedo a las preguntas que oprimen tu corazón y tu mente. Que las recibas y esperes pacientemente el día en que encontrarán contestación (Mt 11, 3).
·         Que seas el que da la bienvenida con una sonrisa a los que estrechen tu mano y que tus manos se extiendan para abrazar, perdonar, sanar, amar a quien más necesite de tu cariño (Lc 7, 36-50).
·         Que sea tuyo el regalo de la reverencia por todas las cosas creadas. Que te enfrentes con valentía y entusiasmo a la responsabilidad de preservar y cuidar la belleza de la tierra (Sir 42, 15; 43, 33).
·         Que el manantial de la compasión mane profundamente dentro de ti hasta que confortar a los otros, de manera especial al que más sufren (2Cor 1, 3-7).
·         Que te despiertes cada mañana con la acción de gracias en tus labios y en tu corazón, reconociendo que todo es don, que todo es bendición (Sal 138, 1).
·         Que tu amistad con Dios sea fuerte y sana. Que ese amor sea a la vez consuelo y reto mientras luchas por encontrar el camino en el año nuevo (Jn 21, 15-19).
·         Que tu espíritu esté abierto y alerta para descubrir la voluntad de Dios para ti. Que tu oración sea de sabiduría, orientación y profundo entendimiento del camino de Dios para ti, para tu familia, para la comunidad y para el mundo (Lc 1, 26-38).
Que tu vida este año sea un nuevo regalo para Dios y que estén benditos cada uno de sus días. Amen.
(en silencio cada uno ora pidiendo la bendición para cada uno de los miembros de su familia)
PETICIONES:
Querido Dios Hijo, que vienes a nosotros en la fragilidad de un Niño, para que no tengamos miedo acercarnos a ti; te suplicamos y presentamos nuestras y necesidades, escúchalas y atiéndelas según tu voluntad. A cada petición respondemos:
“Escúchanos Señor que confiamos en Ti”…
  Señor te pedimos que ilumines a nuestros gobernantes para que trabajen por la justicia y la paz, sobre todo en aquellos lugares donde actualmente se ha desatado la violencia y la guerra.  Oremos
·         Te pedimos por el Papa, Obispos y Sacerdotes para que renovados por la celebración del misterio de tu Encarnación guíen a nuestra Iglesia conforme a tus enseñanzas a sendas de vida nueva. Oremos
·         Señor te pedimos por las familias para que ante todo lo que lo amenaza, sepamos estrechar los lazos de la unión, el dialogo y el amor.  Oremos
·         Señor te pedimos que ayudes con la luz de tu Espíritu a todos los jóvenes, para que encuentren el Ti el sentido de su vida y por quienes se sienten llamados a ser sacerdotes, religiosos o religiosas no tengan miedo darte una respuesta generosa. Oremos
·         Señor te pedimos de todo corazón por la Paz del mundo entero, que todos los seres humanos vivamos como hermanos en concordia, dialogo, respeto, perdón y amor. Oremos
·         Te pedimos también, por todos nuestros familiares,  amigos  y conocidos que en este año se han adelantado a la casa del Padre, para que gocen ya de la paz eterna al contemplar el rostro de Dios. Oremos
Padre nuestro…
ORACIÓN FINAL:
Señor, que nos has dado vivir un año más en nuestra vida y ahora nos concedes ver nacer un año nuevo, haz que, cuantos confesamos que el tiempo, la historia y la vida son dones tuyos, sepamos aprovechar este nuevo año que pones en nuestras manos para trabajar por la paz, la justicia y la fraternidad, y que sepamos llenarlo de obras de amor a nuestros hermanos, para que así todos descubran que Tú eres nuestro Padre bueno y vivan felices confiando en Ti
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

CANTO: Te doy gracias Jesús (u otro de acción de gracias, o bien un villancico).

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Caminar en la Presencia de Dios

PBRO. ANGEL YVAN RODRIGUEZ P.





Hemos recordado antes que “los caminos del hombre están ante los ojos de Dios” (Proverbios 5:21). En la misma línea de pensamiento, el profeta Jeremías nos dice que los ojos de Dios “están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras” (Jeremías 32:19). Dios toma conocimiento de todo; y él retribuye, según su justo proceder. En cuanto a esto, no olvidemos que los caminos de Dios tienen diversos aspectos, y que su Gracia se mezcla con su gobierno de una manera que nos sobrepasa infinitamente.

Estos pensamientos solemnes podrían conducir al hombre a desear escaparse de la mirada de Dios, lo cual es imposible. David recuerda su experiencia en cuanto a esto (o una supuesta experiencia) en el Salmo 139 (véase v. 7-12). Pero ¡es muy emblemática su conclusión! La encontramos en los primeros y últimos versículos del salmo. David acepta con serenidad, y aun desea, la mirada de Dios en sus caminos. “Oh Dios, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos” (v. 1-3). “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (v. 23-24), es decir en tu camino.



Él conoce mi camino... Mis pies han seguido sus pisadas (Job 23:1-14)
Hubo varios cambios bruscos en las palabras de Job cuando a su despojo y enfermedad se agregaron las declaraciones irreflexivas de sus amigos. En este capítulo 23, cuando respondía a las acusaciones injustas de Elifaz, expresó el deseo de encontrar a Dios, con el fin de exponer “su causa” delante de él (v. 4); pero no lo vio ni “al oriente”, ni “al occidente”, ni “al norte”, ni “al sur” (v. 8-9). No obstante, si no vio a Dios, poseía la certeza de que Dios tenía un perfecto conocimiento de todo lo concerniente a él: “Él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro” (v. 10). Sin duda, había un pensamiento de propia justicia en estas palabras, pero, ¡cuán grande verdad expresó Job aquí, tal vez sin comprender todo su significado! Del crisol de una prueba extraordinaria, efectivamente saldría purificado como el oro, y sería llevado a cargar sobre sí un juicio que nos era de ejemplo. Entonces, su propia justicia haría sitio al horror de sí mismo (compárese con 42:6).
Mientras Job esperaba, sea lo que fuere, quería perseverar en un camino de fidelidad a Dios. “Mis pies han seguido sus pisadas; guardé su camino, y no me aparté” (23:11). ¡Qué notable es todo esto! Job tenía ante sí “las pisadas” de Dios, “el camino” en el cual Dios andaba. Era su modelo. Sus pies deseaban seguir este camino.

Y Job, al manifestar ya algún resultado del trabajo que Dios operaba en él, tomó el lugar de sumisión y de confianza que convenía al hombre ante el Todopoderoso: “Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí” (v. 13-14). Así es también para nosotros. Dios actúa en nosotros según sus planes de gracia y de sabiduría —que tal vez no comprendamos—, y los llevará a cabo por nosotros. 

lunes, 14 de noviembre de 2016

Hidrólisis alcalina nueva alternativa a la cremación




La incineración es un método que día a día cobra mayor fuerza como alternativa a la sepultura tradicional. Datos publicados por la Sociedad de Cremación de Gran Bretaña, señalan que en las sociedades occidentales, la incineración es la fórmula preferida de la mayoría de las personas, respecto a otras culturas como las orientales.
 Sin embargo, el principal inconveniente es que arroja a la atmósfera grandes cantidades de óxidos de carbono, dioxinas y otros contaminantes, además del mercurio volatilizado de los empastes dentales. Aunque suene increíble, la industria funeraria busca fórmulas para minimizar los riesgos de la cremación y nuevas técnicas que reduzcan el impacto medioambiental.
 Hidrólisis alcalina
Una propuesta interesante es la hidrólisis alcalina que consiste en introducir los restos mortales en un cilindro de acero a presión que vierte una mezcla de hidróxido de potasio y agua a 170º C.
 Tras el proceso, cuya duración es de aproximadamente dos horas, el único residuo sólido que queda es una matriz de fosfato cálcico proveniente de los huesos que conserva la forma del esqueleto, pero que al comprimirlo se desmorona y queda reducido a un pequeño montón de sal, mismo que es entregado a los familiares.
 Reciclaje biológico
 Una de las empresas pioneras en este campo es la escocesa Resomation. Sandy Sullivan, su director general, ha señalado que "la biocremación emplea agua en lugar de fuego; es una versión acelerada de la descomposición natural y produce ocho veces menos bióxido de carbono que la cremación con un tercio de la energía.
 Sin emisiones de mercurio (los empastes quedan enteros en el polvo), neutraliza el líquido de embalsamar, destruye cualquier enfermedad (virus y bacterias) y devuelve al ecosistema sólo los bloques orgánicos elementales de la vida.
 Para Sullivan, se trata de un novedoso sistema de disposición humana parecido al que fuera utilizado por la Unión Europea a raíz de la enfermedad de las vacas locas. Cada país, sin embargo, tiene su propia legislación respecto de la aplicación de dicho método en seres humanos.
Método ya probado...
De acuerdo con el director de Resomation, en Estados Unidos, sólo en New Hampshire y Minnesota está aprobado su uso y en este último estado, la Clínica Mayo dispone cada año de unos 100 cuerpos donados a la ciencia, que desde 2005 se reciclan por hidrólisis alcalina.

 En el caso de Europa, Sullivan confía en que el marco legal se adapte; por lo pronto países como Francia, Alemania e Italia ya han mostrado interés.

martes, 1 de noviembre de 2016


Sentido de la pascual semanal.

“Sin Domingo no podemos Vivir

Pbro. Ángel Yvan Rodríguez Pineda



INTRODUCCION:
Los ADVENTISTA DEL SEPTIMO DIA acusan abiertamente a la Iglesia Católica de haber sustituido la ley de Dios, cuando en el año 321 el emperador Constantino, cambió el día de descanso del sábado por el domingo.
II. EL DIA SABADO EN EL PUEBLO JUDIO
El tercer mandamiento del decálogo dice: “Guardarás el día del sábado para santificarlo” (Deuteronomio 5,12), ya que ese día fue creado el hombre (Éxodo 20,11), y porque Dios confía el sábado como signo de la alianza a favor de su pueblo Israel, cuando fue sacado de la esclavitud en Egipto (Deuteronomio 5,15). El sábado o sabbat (Descanso) era el día consagrado a Yahvé. En el pensamiento hebreo tiene una connotación de “júbilo”, “paz” y “luz”. El sabbat empieza cuando desaparece la última luz del viernes, y dura hasta la puesta del sol del sábado. Se celebra mediante reuniones familiares y una cena especial, con la bendición de la comida y del vino; los judíos cumplidores de la ley mosaica acuden a la sinagoga para la oración y para la lectura de la Torá (Antiguo Testamento).
III.    JESUS Y EL DIA SABADO
En las Escrituras se relatan que Jesús asiste a la sinagoga el día sábado para predicar la “Buena Nueva” (Marcos 1,21; Lucas 4,16), pero con su propia autoridad de Hijo de Dios, le da la auténtica interpretación de este decálogo: “El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado” (Marcos 2,27), “El Hijo del hombre es Señor del sábado” (Marcos 2,28); además realiza varios milagros ese día a pesar de las críticas de los fariseos (Marcos 3,1-6; Lucas 13,10-17; 14,1-6; Juan 5,8-10; 9,13-16). Por esta razón, fue acusado de “quebrantar el día de reposo” (Juan 5,18). 
Cuando El mismo describe los mandamientos al joven rico, los resume de esta manera: “Y Jesús le dijo: -No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 19, 18-19). Igualmente, el Salvador del mundo al  hablar sobre el día del “juicio final”, antepone las obras de caridad a la observancia del  sábado, y de cualquier otro mandamiento (Mateo 25,31-40). “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13,34). 


IV.      LA PLENITUD DEL DOMINGO
Jesús resucita de entre los muertos “el primer día de la semana” (Mateo 28,1; Marcos 16,2; Lucas 24,1; Juan 20,1), las apariciones del Señor resucitado ocurren también en este día (Juan 20,19), incluyendo a los dos discípulos de Emaús, que reconocieron que estaban frente al Señor al “partir el pan” (Lucas 24,13-31). “El primer día de la semana”, significa entonces la nueva creación del hombre, la libertad del poder del mal y de los demonios. Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el “domingo”. La palabra domingo viene del latín “Dominucus” que significa “lo que pertenece al Señor” (Dominus), es entonces el “Día del Señor” (Dies Domini).
V.         EL DIA DOMINGO EN LA IGLESIA CATOLICA
Ya en tiempo de los apóstoles la comunidad cristiana se empezó a reunir ese día para la celebración de la Eucaristía (Acción de Gracias): “El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan” (Hechos 20,7). También se aprovechaba para recoger la limosna para los pobres de Jerusalén: “Cada primer día de la semana, cada uno de ustedes debe apartar algo, según lo que haya ganado…para que lleven a los hermanos de allá la colecta hecha por ustedes” (1 Corintios 16, 1-3).
En los primeros siglos de la existencia de la  Iglesia Católica, también se recalca la importancia del día domingo, mucho antes del año 321, con el emperador Constantino:
-      El libro de la Didajé o “Doctrina de los Apóstoles”, escrito entre los años 90 y 99, dice en el capítulo 14: “Reunidos el día del Señor, tened la Fracción del Pan y la Acción de gracias…”
-      San Ignacio de Antioquia, mártir en el año 107, en su carta a los Magnesianos, aclara: “Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observan ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por El y por su muerte”.
-      San Justino mártir, en su primera Apología, dirigida al emperador Antonio Pío, hacia el año 150, relata así la reunión de los cristianos:”Nos reunimos todos el día del sol porque es el primer día (después del sábado judío, pero también el primer día), en que Dios, sacando la materia de las tinieblas, creó al mundo; ese mismo día, Jesucristo nuestro Salvador resucitó de entre los muertos”.
-      Dionisio de Corinto escribió en el año 170:”Hoy observamos el día santo del Señor en que leemos sus cartas”.
-      Victoriano en el año 300, dijo: “En el día del Señor acudimos a tomar nuestro pan dando gracias, para que no se crea que observamos el sábado con los judíos, lo cual Cristo mismo, el Señor del sábado abolió en su cuerpo”.
-      En el reinado del emperador romano Diocleciano, en el año 304, había prohibido a los católicos “so pena de muerte, poseer las Escrituras, reunirse el domingo para celebrar la Eucaristía y construir lugares para sus asambleas”. En Abitene, pequeña localidad en lo que hoy es Túnez, en un día domingo se sorprendió a 49 feligreses celebrando la Eucaristía, fueron llevados a Cartago para ser interrogados por el procónsul Anulino. En particular, fue significativa la respuesta que ofreció Emérito al procónsul, tras preguntarle por qué habían violado la orden del emperador. Le dijo: “Sine dominico non possumus” (Sin el domingo no podemos vivir). Después de atroces torturas, los 49 mártires fueron ajusticiados.

-      El documento apócrifo “La Carta del Domingo”, redactado entre los siglos V o VI, subraya el carácter santo del domingo como exclusividad de los católicos: “El domingo es el día del Señor, porque en él resucitó Cristo de entre los muertos, y en él tuvo lugar la anunciación a María y el bautismo en el Jordán; en él tendrá lugar asimismo el juicio final. También es el día en que Dios creó el universo y en que la Trinidad se apareció a Abraham en figura de los tres ángeles”.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Lo que la biblia nos habla de la virgen María

P. Angel Yvan Rodriguez Pineda


El evangelio de San Lucas ha sido llamado como el “evangelio de María”, porque según el mismo autor ha investigado la vida de Jesucristo “todas las cosas desde su origen” (1,3), y la única persona que estuvo desde el principio de la vida terrenal del Santo de Dios fue su Madre.
Las cinco veces en que Nuestra Señora habla en los evangelios, son:
“María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Pues no conozco varón” (Lucas 1,34).
“María dijo: He aquí la esclava del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1,38).
“María dijo: Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; santo es su nombre.
Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia.
De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.” (Lucas 1,46-55).
 “Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia” (Lucas 2,48).
“Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino…Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere” (Juan 2,3.5) 
En la oración del Magnificat se evidencia en María su amplio conocimiento en la Biblia, pues se calcula que hizo más de veinte referencia del Antiguo Testamento.  

Los siete dolores, llamados también siete eventos de su vida o las siete espadas que le atraviesan su inmaculado corazón, son:
a.   La profecía de Simeón en el Templo de Dios (Lucas 2,34-35).
b.   La huida de la Sagrada Familia a Egipto (Mateo 2,13).
c.   La pérdida del joven Jesús durante tres días en el Santuario de Jerusalén (Lucas 2,46).
d.   El camino de Cristo al Calvario (Juan 19,17).
e.   La crucifixión de su amado Hijo (Juan 19,18).
f.    La bajada de la cruz (Lucas 23, 50-53).
g.   La sepultura del Señor (Mateo 27,59-60). 
 ¿ES VERDAD QUE LOS CATOLICOS ADORAMOS A MARIA?
INTRODUCCION: ¡Cuántas veces no hemos escuchado a los evangélicos y demás cristianos  acusar a los católicos de   adorar a María como si fuera una  “Diosa”!.  Desobedeciendo así el primer mandamiento de la ley de Dios dado a Moisés en el monte  Sinaí,  que dice: “No tendrás otros Dioses a parte de mí”  (Éxodo 20, 3).
1. QUE ENSEÑA LA IGLESIA CATOLICA.
Existen tres clases de culto sagrado:
ADORACION (LATRIA): Es exclusividad de Dios:
-      “Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor” (Deuteronomio 6,4).
-      “Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto” (Mateo 4,10).
VENERACION ESPECIAL (HIPERDULIA): Se le da a la Virgen María:
-      “El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo: -¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo” (Lucas 1,28).
-      “- ¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo!” (Lucas 1,42).
-      “Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, y desde ahora siempre me llamarán bienaventurada todas las generaciones” (Lucas 1,48).
VENERACION (DULIA): A los Santos(as).
-      “Al hombre bueno se le recuerda con bendiciones” (Proverbios 10,7).
-      “El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2,17).
2. QUE RELACION EXISTE ENTRE MARIA Y LAS TRES PERSONAS DE LA TRINIDAD.
María es la única criatura humana que tiene una estrecha unión con las tres personas de la Trinidad (Lucas 1,30-35). Ella es:
-      Hija de Dios Padre
-      Esposa de Dios Espíritu Santo
-      Madre de Dios Hijo.
3. QUE CUALIDADES MENCIONA LA BIBLIA DE MARIA.
-      La humildad, al contestar al celestial mensajero, la voluntad del Dios Altísimo: “Entonces María dijo: -Yo soy la esclava del Señor; hágase en mí según su palabra” (Lucas 1,38).
-      El privilegio de haber sido la mujer escogida para llevar en su seno al Unigénito de Dios: “Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas” (Lucas 1,49). De hecho, la primera persona en reconocer tan gran designo fue su prima Santa Isabel, cuando proclama llena del Espíritu Santo: “¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se movió de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!” (Lucas 1,43-45).
-      El haber guardado en su corazón durante treinta y tres años, la fatídica profecía que el anciano Simeón predijo, cuando su pequeño Hijo fue presentado por sus padres en el templo de Jerusalén: “Entonces Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús: - Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan o se levanten. El será una señal que muchos rechazarán, a fin que las intenciones de muchos corazones queden al descubierto. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que atraviese tu propia alma” (Lucas 2,34-35). Presagio que se cumplió en el santo sacrificio en el monte Calvario, cuando “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre” (Juan 19, 25).

-      La obediencia a Jesucristo, cuando en las bodas de Caná, les dice a los que están sirviendo el vino: “- Hagan todo lo que él les diga” (Juan 2,5).

viernes, 7 de octubre de 2016

Pbro. Ángel Yvan Rodríguez Pineda

MANIPULACIÓN DE EMBRIONES HUMANOS






            Con frecuencia demostramos nuestro asombro al escuchar o leer, a través de los medios de comunicación social, la condena a muerte de un ser humano. Nos impresiona saber que una persona, aunque haya sido el peor de los criminales, va a ser ejecutado. Sin embargo, a mucha gente le  parece “normal” que en algunos países de la llamada Unión Europea y en otras partes del mundo, se haya determinado abiertamente que los embriones humanos congelados sean condenados a muerte. Ya diversos laboratorios, de reconocida marca comercial a nivel mundial, gozan del llamado permiso “legal” para desarrollar, según el uso que se les quiera dar, el cultivo de embriones por un tiempo determinado en una probeta. Cuando tengan el tamaño que permita utilizar con provecho sus células estaminales, serán condenados, ejecutados y comercializados, conviertiendolos en “embriones de desecho”.
            La medicina y la ciencia, en su concepto,  avanzan vertiginosamente en la actualidad gracias a estos experimentos. Hasta se llega a la afirmación severa de que en pocos años, con estos avances, podrán ser curadas graves enfermedades degenerativas. Otros, por su parte, han dado públicamente gracias a los padres “donadores” de embriones por su acción generosa, por contribuir al bien de la humanidad y  al progreso científico técnico de la ingeniería genética.
            Ante este panorama, es necesario confirmar una verdad contundente: “El que guarda silencio y no puede defenderse, el más inocente en toda esta historia, muere”. Cada uno de los embriones que será utilizado por laboratorios de alto nivel, dejará de existir, terminará su vida, porque así otros lo han decidido. Toda su existencia se ha circunscrito a un entorno de injusticias. Primero, por haber sido concebido en un ambiente antinatural, fuera del seno materno. Segundo, por haber sido concebido siempre como “sobrante”, como alguien que valía “por si acaso” como material de emergencia. Tercero, porque fue congelado a unas temperaturas sumamente bajas y perjudiciales para su supervivencia, dejando al criterio de lo que otros (papás, científicos, laboratorios o empresas comercializadoras) decidiesen sobre su nefasto futuro.
            Nunca faltarán voces  que sacarán partido de estos momentos trágicos, para acentuar su crítica destructiva a los defensores de la vida humana y al respeto inalienable de todo ser humano en cada una de las etapas de su desarrollo. Siempre nos acusarán de ser enemigos de la ciencia y la experimentación. Nos declararán como aquellos que hemos impedido que miles y millones de enfermos alcancen su sanación. Más aún, nos despreciarán como Iglesia, simplemente por afirmar que todo embrión humano amerita respeto simplemente por ser lo que es: un ser humano. Es más, algunos de los que abiertamente promueven el relativismo moral y la indolencia ante el valor de la vida, nos estrujarán su opinión lasciva, diciendo que para qué tanto escándalo por la defensa de los embriones congelados, si ya el aborto provocado en algunos países es una realidad aceptada por muchos y amparada por entes gubernamentales. Ciertamente hemos llegado muy lejos, a un exacerbado desprecio del valor de la vida humana y la admisión de un avance de una ciencia sin conciencia, que fácilmente conduce a una derogación del valor inalienable de la dignidad de la persona desde su concepción hasta su último acto humano, que es la muerte.
           En lo que se refiere a los  miles de embriones congelados actualmente, lo indicado es la prohibición explícita del uso de cualquier técnica de reproducción artificial extracorpórea orientada al “cultivo” –o producción industrializada- en función de su futura manipulación comercial para generar “productos” medicinales y/o cosméticos para la demanda consumista del mercado.
            La declaración actual de la condena a muerte de los embriones congelados, es un momento triste para la humanidad, en su marcha hacia la cultura de la muerte, hacia el desprecio de la vida de unos para favorecer la vida de otros privilegiados. Ciertamente es una coyuntura triste para la humanidad tal panorama. Pero, sin embargo, es un “Kairós”, en el que no bastan las lágrimas y  los lamentos. Ha llegado la hora en la  que, como creyentes en el Dios de la Vida, tengamos gestos heroicos, voluntades firmes, para hacer algo por defender las vidas inocentes, para salvar a la ciencia con una dosis de ética, con una dosis de amor, que es el origen de la vida.