viernes, 24 de febrero de 2023

 



ALGUNAS IDEAS PARA VIVIR LA CUARESMA


1. Retirarnos a una iglesia para saborear el silencio y la presencia de Dios.

En un mundo que nos roba la serenidad son necesarios espacios de tranquilidad y oasis de paz para valorar, reflexionar y hacer una autocrítica sobre la vida que llevamos

"El silencio es el único rumor que hace Dios cuando pasa por el mundo." Víctor Manuel Arbeloa

2. Escuchar la Palabra del Señor.

Estamos totalmente asediados y asaeteados por multitud de cuñas publicitarias y verdades a medias que son grandes mentiras. El Señor, con su Palabra, nos orienta para tomar la dirección adecuada sin alejarnos de Él.

Que nadie diga: "¿para qué voy a ir a la iglesia? Mira los que van todos los días..., no practican lo que oyen"...

Sin embargo hacen algo: oír... Así, algún día podrán hacer las dos cosas: oír y practicar... Pero tú..., ¿cómo vas a llegar a practicar si estás huyendo de escuchar?. San Agustín de Hipona

3. Salir al encuentro de los demás.

El tren de las prisas, con sus correspondientes vagones de estrés, nos hace individualistas y pasar de largo de ciertas situaciones de dolor que nos rodean. La Cuaresma nos invita a abrir los ojos, el corazón (y los bolsillos si hace falta) para que no olvidemos que la Fe exige compromiso.

La caridad es una letra de cambio a largo plazo a favor del que la practica, aceptada por una firma de crédito ilimitado: Dios.

4. Amar y trabajar por la Iglesia.

Hoy, tal vez, no está de moda el decir "yo soy iglesia y la quiero". Lo cierto es que, en los períodos de dificultades, es donde de verdad salen a relucir y se manifiestan los valientes y grandes en la fe.

¡La Iglesia de hoy no necesita cristianos a tiempo parcial, sino cristianos de una pieza! Juan Pablo II

5. Retomar o, incluso iniciar, el gusto por la oración.

El Papa Juan Pablo II, nos invitó a recorrer el camino hacia la Semana Santa intensificando nuestra relación con Dios. El silencio, entre otras cosas, es el ruido que Dios hace cuando pasa cerca de nosotros.

"Ora cuando te sientas solo, la oración te traerá la compañía de Dios"


miércoles, 1 de febrero de 2023

 

Aquí te presentamos cosas que debes saber del Día de la Candelaria




  • La fiesta de Candelaria también se conoce como:

Día de la purificación de María, Fiesta de la presentación del Señor, Día de la presentación del niño Jesús o Fiesta de las luces.

  • En esta fiesta la iglesia conmemora la purificación de la virgen María después del parto de Jesús y de la presentación de este en el templo.
  • La virgen María debía guardar cuarenta días en purificación por la sangre derramada con reposo
  • Durante la purificación la Virgen no podía practicar en ninguna festividad por haber dado a luz
  • Se cuenta desde el 25 de diciembre hasta el 2 de febrero que es cuando la virgen María cumple los 40 días luego de dar a luz a Jesús.
  • Según la ley de Moisés cuando una mujer paria un niño varón había que considerarla impura durante 7 días debiendo ir al templo para ser purificada
  • Ocurre 40 días después de la navidad y marca el final de ese periodo.
  • Luego de la cuarentena de purificación José y María realizan la presentación de Jesús al templo de Jerusalén y tenían que llevar una ofrenda, en este caso era un par de pichones o tórtolas

Candelas y velas

  • Un anciano reconoció en Jesús a la luz de las naciones o la luz del mundo y para recordar estas palabras se acostumbra llevar velas o candelas

Además, el mismo dirá posteriormente que él es la luz del mundo y por eso de ahí el candelabro que es el que sostiene la luz.

  • Por eso la virgen de la candelaria, es decir, aquella que sostuvo y sostiene, que llevo en sus brazos luz que ilumina el mundo.
  • Se le llama fiesta de la candelaria, ya desde el siglo X se tiene registro que el 2 de febrero se hacían procesiones con velas encendidas o farolitos y por eso el nombre de candelaria

jueves, 26 de enero de 2023

 


MOSÉN SOL:

UNA CAUDAL DE LA GRACIA DE DIOS PARA EL BIEN DE LA IGLESIA

 



         Los santos, como nosotros, no solo son bautizados, sino también peregrinos. Hablar de algún Santo, Beato, Venerable o Siervo de Dios, es transitar en la historia por todo su peregrinar y estela de bien que la Iglesia reconoce públicamente.

 El peregrinar del santo le exige salir de algún lugar y hacer un  recorrido perfectamente señalado que garantice llegar a una meta perfectamente señalada por los designios de Dios.

            Mosén Sol, aspiró a la santidad con todas sus fuerzas. Y su vida trazó un camino que desembocaría en hechos concretos de su santificación: sus accione, sus encargos dados por Dios, su exigencia y sus obras.

            La santidad concebida por el Beato Mosén sol fue la expresión de su amistad perfecta entre el deseo inspirado por Dios y la ejecución de dicho deseo en acciones concretas.

 Sin equivocación podemos decir que todo el afán apostólico de Don Manuel, fue inspirado por Dios, aceptado por él y confiado en su divina asistencia. Así lo expresaba en sus momentos más acuciantes: “Solo cinco minutos delante de Jesús Sacramentado es fuente de claridad, sosiego y paz interior”

         Hablar de Mosén Sol, es reconocer el Amor a la Eucaristía,  al  sacerdocio y al cuidado y fomento de las vocaciones sacerdotales y laicales. Tres claves que definen su vida y obra al servicio de la Iglesia.

ü  Amor a la Eucaristía: Toda la vida  y  los intereses espirituales de Mosén Sol estaban centrados en Jesús –Eucaristía. Los intereses de Dios como le gustaba tanto definir estaban centrados en su amor (enamorado) en Cristo presente en la Eucaristía. La Eucaristía fuente, presencia de Cristo entre nosotros. Su amor a la Eucaristía, fue hecho testimonio en su corazón. Deseó ser siempre esa lámpara viva encendida en cada sagrario.

ü  Amor al sacerdocio: Lo afirmaba constantemente: El bien de la Iglesia será siempre recibido de un clero Santo. Con afirmada claridad y exigencia a la vida sacerdotal: “ El sacerdote no es un funcionario, sino un testigo de los misterios de Dios,,,(…) Si el sacerdote no proyecta llegar a ser santo, más vale que se haga carbonero”. El sacerdocio para Don Manuel supone la exigencia suprema de la perfección, es decir alcanzar la santidad. Exclamaba continuamente: ¡hay tanta falta de sacerdotes santos en el mundo! Los malos sobran por todas partes…

ü  Fomento de las vocaciones sacerdotales y laicales: Los operarios sabemos que providencial fue, para Don Manuel, el encuentro con el seminarista Ramón Valero.. allí vio claro su ideal: dar pan, amor ilusión y formación a los futuros sacerdotes. Fue un camino que le señalaba a Mosén Sol trabajar en la formación del clero. Lo cual lo cataloga como la llave de la cosecha.

 

Que mensaje nos daría hoy Mosén Sol:

1.      Que busquemos el Amor de Dios en la fuente de la Eucaristía

2.      Ser promotores vocacionales en nuestros ambientes y asistamos a las vocaciones con oración y manutención. Unos oran, otros colaboran, otros los forman.

3.      Cultivar la pida de piedad en la juventud  desde la primera escuela de espiritualidad que es la familia.

4.      Ocúpense que sus sacerdotes seamos santos. Ayúdenles alcanzar la santidad.

 

“No sabemos si estamos destinados a ser rio caudaloso, o si hemos de parecernos a la gota de rocío que envía Dios en el desierto a la planta desconocida. Pero, más brillante o más humilde nuestra obligación es cierta no estamos destinados a salvarnos solos”.

           



martes, 27 de diciembre de 2022

 






En el día de los Santos Inocentes el Papa invita a acoger en Jesús el amor de Dios

El tweet del Papa toma inspiración en su Mensaje Navideño 2017, en el que hacía un repaso de cada rincón del mundo donde sufren los niños

 

En el día en que la Iglesia recuerda a los Santos Inocentes, el Papa Francisco lanza una invitación en su cuenta de twitter: «Acojamos en el Niño Jesús el amor de Dios y esforcémonos para hacer que nuestro mundo sea más humano, más digno de los niños de hoy y de mañana».

El tweet del Papa toma inspiración en su Mensaje Navideño 2017, en el cual afirmaba: «mientras el mundo se ve azotado por vientos de guerra y un modelo de desarrollo ya caduco sigue provocando degradación humana, social y ambiental, la Navidad nos invita a recordar la señal del Niño y a que lo reconozcamos en los rostros de los niños, especialmente de aquellos para los que, como Jesús, ‘no hay sitio en la posada’»

Ver a Jesús en los rostros de los niños que sufren

En el Mensaje de 2017, el Romano Pontífice hacía un repaso de cada rincón del mundo donde sufren los niños, visualizando a Jesús en los rostros de los niños en Oriente Medio, en donde «siguen sufriendo por el aumento de las tensiones entre israelíes y palestinos», o los rostros de los niños de Siria, «marcados aún por la guerra que ha ensangrentado ese país en estos años». O los rostros de los niños de Irak, de Yemen, o de África.  Los de todos los niños de las «zonas del mundo donde la paz y la seguridad se ven amenazadas por el peligro de las tensiones y de los nuevos conflictos», o aquellos de los «tantos niños obligados a abandonar sus países, a viajar solos en condiciones inhumanas, siendo fácil presa para los traficantes de personas».

El Evangelio del Día

El Evangelio del día narra: «Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apare­ció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, por­que Herodes va a buscar al niño para matarlo’. José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: ‘Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto’. Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: ‘Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel, que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven’».

 

Comentario al Evangelio

Jesús, desde su nacimiento, fue como una bandera discutida que provocó la adhesión de unos y el rechazo de otros. Herodes, por una parte, y José y María, por otra, encarnan en este relato las dos posturas contrapuestas. La Virgen de Nazaret, aceptando ser su madre, asumió que desde ese momento que toda su vida era relativa a Cristo. Sabía que, a partir de entonces, su existencia estaba en función de aquel de quien era madre. Probablemente, no intuía que el seguimiento de su hijo iba a empezar tan pronto ni que la iba a conducir a un país extranjero.


sábado, 12 de noviembre de 2022

 






LA FAMILIA CATOLICA ESCUELA DE VALORES HUMANOS Y ESPIRITUALES

 

El Papa Francisco ha dicho que ‘la familia es la primera escuela’. Y es que verdaderamente es en la familia donde comenzamos a aprender, donde empezamos a recibir las más valiosas enseñanzas, las que nos formarán para toda la vida. Consideremos algunas.

 

1. Conocerse a sí mismo, y mejorar

En familia todos conocen bien qué cualidades y qué defectos tiene cada uno.

Puede ser, por ejemplo, que un niño se porte angelicalmente en la escuela o en casa de sus amiguitos, pero en su hogar se muestra tal cual es, lo cual permite a sus familiares estimularlo para desarrollar sus cualidades y ayudarlo a superar o al menos dominar sus defectos.

2. Vivir la fe

En familia se aprende a conocer y amar a Dios y a María; a encomendarse al Ángel de la Guarda y a la intercesión de los santos; a empezar a leer la Biblia; a confiar en el valor de la oración, a poner las necesidades propias y ajenas en las manos del Señor; a ofrecérselo todo, a realizar pequeños sacrificios por amor…

En la escuela tal vez se reza, aunque desgraciadamente cada vez menos, pero suele hacerse una oración general. No hay nada como orar en el hogar, en familia, en confianza. Y como dijo en 1958 el famoso padre irlandés, hoy Siervo de Dios, Patrick Peyton, fundador del ‘Apostolado del Rosario en familia’: ‘la familia que reza unida, permanece unida.’

3. Compartir

En familia se aprende a vencer el egoísmo de quererlo o guardárselo todo para uno; se aprende a compartir lo que se es y lo que se tiene. Primero la atención y cariño de los papás; luego los juguetes, la ropa, las golosinas (¿qué comes?, ¿me das?), el propio espacio vital, los conocimientos, las experiencias, los consejos, las risas, las lágrimas…

4. Convivir

En familia se aprende a aceptar a los otros como son. Si un extraño o incluso un amigo te llega a caer mal, tal vez lo puedes dejar de ver y olvidarte de él; no sucede así con los familiares, porque debes convivir diario con ellos, en la misma casa. No queda otra opción que aprender a tener comprensión, tolerancia, paciencia, valorarlos como son y no como uno quisiera que fueran. Y de igual modo se aprende a ceder, a procurar no molestar, a tratar de hacerle la vida agradable a los demás.

5. Perdonar y pedir perdón

En familia se aprende a perdonar a los demás, porque resulta insoportable mantenerse enojado con quien vive en la misma casa; se descubre que el perdón es la única puerta para la paz. Y también se aprende a reconocer cuando se ha lastimado a alguien, y a pedirle perdón.

6. Apoyar

En familia se aprende a ayudar al otro, a solidarizarse cuando tiene una necesidad. A que cuenten contigo y tú cuentes con los demás. Tal vez los hermanos pelean entre sí, pero si uno de ellos necesita algo, sabe que cuenta con ellos incondicionalmente.

7. Amar

En familia se aprende a amar, con un amor “paciente, servicial, que no tiene envidia, que no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; o se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza co la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites…” (1Cor 13, 4-7).

Decía san Juan de la Cruz que, ‘al final de la vida seremos examinados en el amor’.

Es la familia la primera escuela que nos prepara el corazón para ese examen, la que nos enseña la más valiosa lección.


martes, 31 de mayo de 2022

 


PENTECOSTÉS, UN ECO DEL ANUNCIO DEL SEÑOR EN EL CENÁCULO:

“LOS APOSTOLES: RECOGIDOS EN ORACIÓN CON MARÍA, LA MADRE DE JESÚS, BAJO EL ESPÍRITU SANTO PROMETIDO” (Hch.2,4)

 

En Pentecostés el Espíritu Santo se manifiesta a los apóstoles. Es el Espíritu que Jesús había prometido que enviaría del seno del Padre: “Y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre” (Jn 14,16). La promesa de Jesús “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20) se cumple en su Espíritu. El Espíritu que se manifiesta en Pentecostés con dones extraordinarios es el mismo Espíritu que se ha revelado en toda la historia de la salvación: desde la creación hasta nuestros días. El Espíritu se manifiesta en el Antiguo Testamento, pero es en Cristo cuando él se muestra en plenitud.

El libro de los Hechos de los Apóstoles manifiesta el asombro de los que presenciaron el acontecimiento de Pentecostés: “La gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados”. De esta forma, el Espíritu se manifiesta como el cumplimiento de la profecía: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu” (Jl 3,1-5). Desde sus inicios, la Iglesia contempla en ella el cumplimiento de esta promesa.

El Espíritu Santo es el don de Dios para la Iglesia (Hch 2,38). Así, el Espíritu está al servicio de la institución surgida de Cristo, es Él quien la anima, de la misma manera que el alma anima el cuerpo o el agua al manantial (Y. Congar). El don del Espíritu es la entrega amorosa del Padre y del Hijo. Es hablar de la gracia, el amor, la comunión, donación y entrega que Pablo desea para a los Corintios (2 Co 13, 13) y que Dios entrega como don gratuito para nuestra salvación. El don del Espíritu Santo tiene, como todo regalo, a alguien que dona y un destinatario de esta donación. El primero es la Trinidad, el segundo, es todo hombre. ¿Y qué es lo que se dona? La gracia, que es la presencia personal de la tercera persona de la Trinidad, que es el mismo Espíritu del Padre y del Hijo, es decir, el Espíritu Santo.

Desde los comienzos de la vida de la Iglesia, junto con el don, aparecen los dones y los carismas. Los dones son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo (CEC 1830). Carisma, según la RAE, significa en sí un “don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad”. Mientras que el don es una ayuda para la santificación personal, los carismas son gracias que uno recibe con vistas a la edificación de la Iglesia, para el bien de la comunidad y la construcción del Cuerpo Místico. No están ligados al mérito personal: el Espíritu Santo los distribuye a quien quiere (1 Co 12, 11), para el provecho de la comunidad y no dependen necesariamente de las cualidades del sujeto. En algunos casos suelen ser pasajeros, pero algunos constituyen una cualidad más o menos estable del sujeto (apóstol, profeta, doctor, evangelista, exhortador, palabra de sabiduría, palabra de ciencia, discernimiento de espíritus, sanación, milagros, lenguas).

Muchos hombres los consideran como cosas extraordinarias. Incluso en los últimos siglos la infinidad de estructuras en la Iglesia impedían que se manifestaran en todo su esplendor.

Al convocar el Concilio Vaticano II, Juan XXIII pedía oraciones para lo que él llamó “un nuevo Pentecostés” en la Iglesia. Ha sido Vaticano II, el que abrió ese espacio para que se manifestara con fuerza el Espíritu a través de sus carismas. Los documentos del Concilio hablan de “los carismas” los cuales pertenecen a la naturaleza de la vida ordinaria de la Iglesia, no son cosas extraordinarias, ellos nunca han estado ausentes desde el día de Pentecostés en la Iglesia, ellos pertenecen a la Iglesia. Los carismas de la vida religiosa, de la Hospitalidad, los relacionados al gobierno de la comunidad, para evangelizar, para anunciar la buena nueva de Jesús muerto y Resucitado, etc. Desde esta perspectiva, Pablo VI habla de “un perenne Pentecostés”, es decir, de todos los días. En la eclesiología católica, tenemos una visión de Pentecostés que puede y sucede cada día. La proximidad de la fiesta Pentecostés es el contexto ideal para recordar y repetir constantemente que Pentecostés no es una gracia reservada a algunos, sino que ella es para toda la Iglesia.


lunes, 2 de mayo de 2022

 





Características de la Verdadera devoción a la Virgen María:

 A continuación te presento las cinco características de la verdadera devoción a la Virgen María, el texto  lo hemos extraído del Tratado de la Verdadera Devoción a la Virgen María, atendamos a las palabras de San Luis María Grignon de Montfort y profundicemos de esta forma en el verdadero amor a María.

1 La verdadera devoción a la Virgen María es interior:

Es decir, procede del espíritu y del corazón, de la estima que tienes de Ella, de la alta idea que te has formado de sus grandezas y del amor que le tienes.

2. La verdadera devoción a la Virgen María es tierna:

Segundo, ella es tierna, vale decir, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la confianza del niño en su querida madre. Esta devoción hace que recurras a la Santísima Virgen en todas tus necesidades materiales y espirituales con gran sencillez, confianza y ternura, e implores la ayuda de tu bondadosa Madre en todo tiempo, lugar y circunstancia: en las dudas, para que te esclarezca; en los extravíos, para que te convierta al buen camino; en las tentaciones, para que te sostenga; en las debilidades, para que te fortalezca; en las caídas, para que te levante; en los desalientos, para que te reanime; en los escrúpulos, para que te libre de ellos; en las cruces, afanes y contratiempos de la vida, para que te consuele. Finalmente, en todas las dificultades materiales y espirituales, María es tu recurso ordinario, sin temor de importunar a tu bondadosa Madre ni desagradar a Jesucristo.

3. La verdadera devoción a la Virgen María es santa:

Tercero, la verdadera devoción a la Santísima Virgen es santa. Es decir, te lleva a evitar el pecado e imitar las virtudes de la Santísima Virgen, y en particular su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega , su oración continua, su mortificación universal, su pureza divina, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina. Estas son las diez principales virtudes de la santísima Virgen.

4 La verdadera devoción a la Virgen María es constante:

Cuarto, la verdadera devoción a la Santísima Virgen es constante. Te consolida en el bien y hace que no abandones fácilmente las prácticas de devoción. Te anima para que puedas oponerte a lo mundano y sus costumbres y máximas; a lo carnal y sus molestias y pasiones; al diablo y sus tentaciones. De suerte que, si eres verdaderamente devoto de la Santísima Virgen, huirán de ti la veleidad, la melancolía, los escrúpulos y la cobardía. Lo que no quiere decir que no caigas algunas veces ni experimentes cambios en tu devoción sensible. Pero, si caes, te levantarás tendiendo la mano a tu bondadosa Madre; si pierdes el gusto y la devoción sensibles, no te acongojarás por ello. Porque el justo y fiel devoto de María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos corporales (ver Heb 10,34).

5 La verdadera devoción a la Virgen María es desinteresada:

Quinto, por último, la verdadera devoción a la Santísima Virgen es desinteresada. Es decir, te inspirará no buscarte a ti mismo, sino sólo a Dios en su santísima Madre. El verdadero devoto de María no sirve a esta augusta Reina por espíritu de lucro o interés ni por su propio bien temporal o eterno, corporal o espiritual, sino únicamente porque Ella merece ser servida y sólo Dios en Ella. Ama a María, pero no precisamente por los favores que recibe o espera recibir de Ella, sino porque Ella es amable. Por eso la ama con la misma fidelidad en los sinsabores y sequedades que en las dulzuras y fervores sensibles. La ama lo mismo en el Calvario que en las bodas de Caná.